Margallo y el castrismo mutante

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  • A partir del escenario, generado por la reanudación de las relaciones diplomáticas con EE. UU, el régimen maniobro para construir simulacros de apertura a la manera de una aldea potemkim. A la autorización del negocio privado y el acceso a la telefonía móvil, añadiría la pírrica conexión a internet en espacios públicos. Apenas un mes antes del 17D promulgo la nueva ley de inversión extranjera que no incluye a los cubanos intra o extra-fronteras.

Para un régimen totalitario marchar, de verdad, hacia la apertura económica es como plantar en su cabeza un revolver y jugar a la ruleta sin decir que es rusa. La posibilidad de un retroceso y el regreso a posiciones de barricada, siempre está en sus planes. Es lo que está sucediendo en la isla, a raíz de la visita del presidente de Estados Unidos.

Es por ello que resultan incomprensibles las más recientes declaraciones del canciller español García Margallo respecto a una “transición lenta pero inevitable”. La realidad actual en Cuba, dista bastante de sus palabras.

Su primer viaje a La Habana, tuvo lugar en noviembre de 2014. La antes mencionada Nueva Ley de Inversiones acababa de ser aprobada en Cuba.

 En esa ocasión, visitaba la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba (AECC). Su presidente, Xulio Fontecha, declaro entonces que el encuentro era muy importante pues demostraba que el Gobierno de España “está muy interesado en el desarrollo de la actividad empresarial en el exterior”.

Tras la cita con los empresarios españoles, García-Margallo se reunió con el ministro de Comercio Exterior de Cuba, Rodrigo Malmierca, una entrevista encuadrada también en favorecer las inversiones de los empresarios españoles en Cuba.

La prensa dio mucha más importancia a la conferencia que el canciller ibérico pronunció en el Instituto de Relaciones Internacionales de La Habana. Esta mayor visibilidad tenía motivaciones exclusivamente políticas: el tema de la disertación fue la Transición Española. Los medios la reflejaron como una defensa encendida de la democracia.

Pero Margallo no sostuvo encuentros con la oposición, hubiera resultado inconveniente para los negocios. Sin embargo, la esperada cita con Raúl Castro, no tuvo lugar. Según analistas esto se debía a que el Funcionario ibérico, en su antes mencionada alocución, “menciono la soga en casa del ahorcado”.

Apenas un par de semanas después, Cuba y Estados Unidos anunciaban de manera sorpresiva la reanudación de las relaciones diplomáticas.

En noviembre de 2015, el vicepresidente cubano Ricardo Cabrisas y el ministro español de economía Luis de Guindos firmaron un pacto de refinanciación de la deuda a corto plazo de Cuba, que tiene un volumen de 201,5 millones de euros.

Poco después España facilitaba el arreglo entre Cuba y el Club de París, por el que la organización financiera condona 8.500 millones de dólares a la isla caribeña, reestructurando los 2.600 millones de dólares restantes en cómodos plazos, aunque incluyo también duras sanciones en caso de incumplimiento. De ese total, 2.470 millones de dólares (unos 2.250 millones de euros) pertenecían a España, segundo principal acreedor de la isla, por detrás de Francia.

En febrero de este año 2016, los ministros en funciones de Exteriores y Economía, García-Margallo y de Guindos, respectivamente, recibieron a Ricardo Cabrisas.

Luego fue hecho público el acuerdo para convertir los 375 millones de euros de la deuda cubana pendiente con España en un fondo para “financiar proyectos de interés común en la isla”. El convenio, fue cerrado en la primera quincena del presente mes de abril en La Habana por responsables de la dirección del Tesoro del país ibérico. Deberá ser firmado, por el vicepresidente del Consejo de Ministros cubano Ricardo Cabrisas, a mediados del próximo mes.

Se espera el arribo a la capital cubana del Canciller Margallo, coincidiendo con la visita de un buque- escuela de la Armada Española, el día 11 de mayo. También el 19 y el 20 se reunirán en La Habana las cámaras de comercio de los dos países. A la delegación española, encabezada por el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz (que viaja por cuarta vez a La Habana desde abril del año pasado), se ha sumado un nutrido grupo de empresarios, interesados en “tantear las oportunidades de negocio que se abren en Cuba”.

Mientras tanto, la represión económica y política del Castrismo en contra de los cubanos continúa en ascenso. El 2016 se parece cada vez más al 2003. En ese momento, el balón de oxígeno estaba siendo facilitado por Hugo Chávez. Ahora, el régimen camina en la cuerda floja intentando la mutación dinástica. Mientras tanto, el Canciller Margallo pretende “ver peras en el olmo” y transición en donde se configura un tránsito del totalitarismo al autoritarismo.  

El espejismo derivado del 17D, ha hecho cómplice a  la Unión Europea del alargamiento de la dictadura en la isla y el sufrimiento de los cubanos. En este contexto, por ignorancia o conveniencia, el actual gobierno español ha hecho causa común con los verdugos de la nación caribeña.   

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